La formación es, desde luego, el camino más certero a la hora de avanzar y de alcanzar distintas metas laborales pero, ¿estamos entrenados para motivar a los alumnos online? Te ayudamos a conseguirlo con 5 tips para reducir la tasa de abandono de cursos eLearning.

Para las personas que ya se encuentran en activo pero quieren aspirar a un puesto de mayor responsabilidad o que requieran una especialización superior, o cambiar de sector, se hace complicado seguir un curso de forma presencial. En la mayoría de los casos terminan optando por la teleformación, que es mucho más flexible para poder compaginarla con el resto de sus tareas.

Sin embargo el hecho de no tener al profesor delante o de tener que sacar tiempo para conectarse a internet y estudiar por su cuenta suele mermar la motivación para llevar la acción formativa a término. Pero no siempre la responsabilidad está en ellos, y tanto los docentes como las instituciones que imparten eLearning tienen mucho que hacer para que el alumnado finalice con éxito su acción formativa.

Por eso, en la formación online o elearning se hace más que evidente la necesidad de buscar recursos para mantener la motivación de los alumnos que ya están trabajando, por eso compartimos 5 Tips para reducir la tasa de abandono de cursos elearning:

1. Establecer vías de contacto entre el alumnado y docentes

Aunque el curso se desarrolle totalmente a través de un Aula Virtual, es importante que el alumno sienta que está respaldado por un profesional docente cualificado. Un profesor que pueda proporcionarle el apoyo que necesita para resolver cuestiones relacionadas con el curso, y en especial con su contenido y los materiales de estudio.

A ser posible, que no se trate de una única vía de contacto, como el correo electrónico o un mensaje genérico a través de la propia plataforma de forma asincrónica y en la que la respuesta pueda tardar días en llegar.

Utilizar un chat, disponible en un horario determinado o a través de WhatsApp o videoconferencia, puede resultar una herramienta eficaz para solucionar rápidamente las dudas o realizar las consultas pertinentes y poder continuar avanzando en el temario.

Del mismo modo es esencial ofrecer un servicio para otras cuestiones relacionadas con la ayuda técnica, especialmente al inicio del curso, cuando el alumno todavía no está familiarizado con el aula virtual.

Lo ideal sería complementar este servicio previamente con una guía de uso donde esté explicada la estructura del Aula Virtual de manera clara con ejemplos prácticos.

2. Diseñar un curso acorde a las necesidades y características del alumnado

Porque no es lo mismo que el curso lo realicen estudiantes que no tienen otra tarea más que el estudio, a que lo hagan personas que ya ocupan buena parte de su tiempo en desempeñar sus labores profesionales y, en muchas ocasiones, compaginarlas también con su faceta familiar.

Por ello, la carga lectiva, es decir, la cantidad de lecciones que abarca el curso, el material complementario o las tareas que tiene que realizar el alumno durante el curso, tienen que ser adecuados.

Si los materiales de lectura obligada son muy extensos o el período que se ofrece para entregar los trabajos que formarán parte de la evaluación no son suficientes, podrá generar en el alumno mayor ansiedad y estrés, percibiendo la sensación de que es incapaz de llegar a todo.

También se corre el riesgo de que no pueda asimilar tantos conocimientos nuevos de golpe, haciéndole sentir inferior o poco capaz y que tire la toalla.

Es primordial que desde el principio se establezcan unas bases claras del funcionamiento del curso, de cuáles van a ser los métodos de evaluación y que todas las personas inscritas en él conozcan la programación con el temario para asegurarse de que cumple con sus expectativas.

Como es obvio, el método de evaluación tiene que seguir un criterio lógico acorde a la metodología del curso y los docentes que lo impartan deben estar familiarizados con su contenido y diseño.

Su experiencia puede hacer que sean un tanto flexibles a la hora de modificar los planes establecidos o variar algo los materiales y documentos del curso, pero eso no puede significar que tengan vía libre total, pues hay que respetar los contenidos del curso y la temporalización.

3. Usar materiales atractivos visualmente y amenos

La forma en la que se presentan los contenidos es también decisiva para los alumnos y su continuidad en el curso.

Optar por materiales muy extensos, como documentos escritos con muchas hojas o vídeos de larga duración, puede resultar aburrido y tedioso y hacer que quien los lee o visualiza desconecte a mitad.

Por lo general el tiempo recomendado para un vídeo educativo estaría entre los 5 y los 10 minutos de duración, ya que está demostrado que tras este período de tiempo comienza a decaer la atención del estudiante.

Para que el aprendizaje se haga entretenido y den ganas de seguir lección tras lección, es fundamental presentar los materiales, tanto los de documentación como los de vídeo, con un diseño práctico.

En el caso de los textos, se recomienda que estén redactados de forma comprensible, sin resultar farragosos, y tratando de ser lo más concisos posibles dando una información clara y directa. Eso significa que deben primar las frases simples, evitando también los párrafos demasiado largos y apostando por organizar la información bajo títulos, subtítulos y otros epígrafes.

A ser posible, la documentación escrita se tiene que presentar en un formato que pueda descargarse y abrirse en todos los sistemas y dispositivos para visualizarla correctamente o para imprimirla. Por eso es mejor emplear formatos como PDF en vez de JPG o Word. Si son documentos escaneados, que sean legibles y con el tamaño de letra idóneo.

Además de esto, para que el contenido todavía resulte más comprensible, se puede complementar con otros documentos adicionales como esquemas o mapas conceptuales, imágenes, tablas, cuadros comparativos, gráficas, etcétera.

De igual modo, es interesante no centrarse en un único formato y ofrecer a los alumnos otro tipo de contenidos de tipo interactivo o en los que se traten casos reales con los que puedan hacer un aprendizaje más activo.

Por eso en Innovación y Cualificación apostamos por un contenido online desarrollado en HTML5 que parte de un diseño instruccional previo, que permite trasladar el conocimiento a través de interacciones, recursos multimedia… y en distintos formatos, como el dirigido al Mobile Learning o en modo elige tu propia aventura (Click&Point).

4. Dar feedback personalizado a cada alumno sobre su avance

El profesional que realiza un curso elearning necesita saber cuál es el nivel de su avance y darse cuenta de si está aprendiendo de forma adecuada o no.

Por eso, otro punto más sobre el que tiene que trabajar el docente para la dinamización del curso es hacer un seguimiento personalizado de cada uno de los participantes.

En base a la resolución de las actividades prácticas que realizan en cada módulo o lección, el profesor puede proporcionar al alumno información detallada sobre qué conceptos está asimilando correctamente y en qué aspectos necesita un refuerzo.

En este último caso, también podrá proporcionar al alumno material complementario para suplir esas carencias.

Todas las actividades y ejercicios prácticos programados que se entregan al profesor para que los evalúe deben ser devueltos corregidos en el plazo más breve posible, entre 24 y 72 horas máximo para establecer una comunicación fluida.

Es importante que se haga de forma privada, es decir, por correo interno y no en un espacio abierto a todos los participantes para no generar malestar ni suscitar comparaciones que lleven al desánimo por parte de aquellos a los que les cueste más evolucionar.

Además del apoyo individualizado, los alumnos deberían poder tener contacto entre ellos para resolver sus dudas a través de un foro del grupo con hilos de debate específicos por tema o por módulo. Es un modo muy habitual en los cursos online de generar debates, de resolver cuestiones y de animar a los participantes a interactuar aportando sus conocimientos o ideas.

5. Promover el trabajo en equipo y premiar a quienes participan

El cuarto de nuestros 5 Tips para reducir la tasa de abandono de cursos elearning se centra en el aprendizaje colaborativo y hacer que los alumnos se nutran del conocimiento mutuo, una buena fórmula es plantear algún ejercicio en equipo.

De esta manera se formarán grupos de trabajo en los que todos tendrán que participan de forma igualitaria para llegar a una puesta en común provechosa.

Es un modo de activarles y que pasen a la acción, de animarlos a perder el miedo a equivocarse y de que vean que no se trata de una formación estática sino que la adquisición de conocimientos depende también de su implicación en el curso.

Lo ideal sería que estos grupos fueran rotando y que al final del curso todos los participantes hayan podido colaborar con los demás para que los roles dentro del equipo vayan variando.

Con las nuevas tecnologías, y más teniendo en cuenta que se trata de un curso a distancia, no es necesario que los participantes se reúnan de forma presencial, pudiendo utilizar herramientas tan eficaces como la videoconferencia o aplicaciones donde subir archivos o crear tableros compartidos con el equipo.

Por otro lado, otra manera de motivar a los alumnos a participar en las actividades o a entregar sus trabajos a tiempo es premiarles con alguna ventaja, como hacen las técnicas de gamificación, liberando aplicaciones lúdicas con elementos visuales o juegos para afianzar los conocimientos de un modo divertido e interesante.

Esperemos que estos 5 Tips para reducir la tasa de abandono de cursos elearning te ayuden a motivarlos y mejorar las cifras de éxito en la finalización de los mismos.